TIEMPOS Y MEDIDAS de María Jesús de Vega (poetisa) y José Francisco Redondo (pintor-ilustrador)

El latido del tiempo entre versos

El tópico horaciano ut pictura poesis (“como la pintura así es la poesía”) y «la poesía es pintura que habla y la pintura poesía muda» de Simónides de Ceos muestran que el antiguo vínculo entre la poesía y la pintura siempre ha sido objeto de debate.  Para el poeta romano, tanto en la poesía como en la pintura hay obras que resultan comprensibles, evidentes y otras menos. Así, pintura y poesía tienen en común la experiencia estética, el goce experimentado por el espectador ante una obra sublime y creativa.

El poemario TIEMPOS Y MEDIDAS es eficaz porque los autores son capaces de someter sus dotes poética y pictórica, sin colisionarlas, para crear el efecto de referencialidad icónica y perspectivismo. Una obra poemática en la que intensifica sensaciones, sentimientos, percepciones visuales y auditivas, tanto alegres como melodramáticas.

Por tanto, nos somete a la simbiosis establecida entre la pintura y la poesía y, tomando esto como punto de partida, ha sido posible la creación de belleza, no solo en su sentido material, sino también en el espiritual; esto es, la belleza que reside en el interior del alma, porque ahí tiene cabida tanto lo agradable como lo desagradable, lo que nos resulta bello como lo que no. Cuenta, pues, este compendio de poemas con una inspiración evidente, que viene dada por la pintura, pese a que no consiste en imitarla, sino en abstraer el alma o interior expresado anteriormente en este arte para plasmarlo en la escritura. Y, ya sea para el reflejo pictórico como para el poético, estos autores en concreto se han servido de su conocimiento de las técnicas pictórico-poéticas para componer un extenso número de imágenes relacionadas con el campo de la naturaleza temporal del hombre y su existencia,  como se puede observar en los libertad y diversidad de los textos e imágenes y, sobre todo, en su precisión expositiva.

Para lograr conformar estos versos, María Jesús  tuvo que visualizar los detalles más importantes de cada lámina pictórica (que José Francisco trabajó  previamente)  para lograr darle voz, palabras y sonidos a las imágenes .  Ambos reconocen que no hubo un guion previo de conjunto, sino que primero se elaboraron las pinturas  y a posteriori se conformaron los poemas, de modo que cada autor dio rienda suelta a su creatividad para finalmente encajar una obra global, pero que igualmente podría haber funcionado por separado.

Llama la atención la ausencia de títulos tanto de los poemas como de las láminas pictóricas. Sólo es titulado el conjunto de ambos para darle identidad al libro, así como referenciar la motivación del mismo: las diferentes “visualizaciones” sobre EL TIEMPO y las reflexiones medibles que provocan en los autores expresadas bajo la forma artística que cada uno utiliza.

Se detecta, tanto en el componente pictórico como el poético, una gama amplia de técnicas narrativas, con elementos expresivos más o menos comprensibles y otros, no tanto. Existen también rasgos surrealistas que añaden cierta complejidad en dicha compresión. La libertad compositiva parece ser que ha sido consciente en dicha creación, pues así lo reconocen  los propios autores. Todo ello, explicaría las dificultades que el lector podría tener para una comprensión más amplia de los contenidos. Pero lo que es indudable es que su visualización y lectura –sosegadas—va a provocarnos una serie de sensaciones más o menos emotivas, aunque sea a través de una cierta exigencia y atención por parte del lector.

Sincréticamente “Tiempos y medidas” es una obra constituida de forma libre que sugiere innumerables reflexiones al lector. De hecho, unas veces, le apela y, otras, hace que se sienta identificado, para que suscite interés y no cese de proseguir leyendo dando así al conjunto una cierta  armonía de trazo, color, composición, versificación –en su riqueza tonal y construcción gramatical– que hace que, aunque funcionen aparentemente independientes, consiguen interrelacionarse y dar un sentido completo a la obra.

Vicente Morán y el Club de Lectura «Camino de Libros». Marzo, 2018

 Edición propia. 2017

Agradecimientos

A Pedro Sainz Guerra por cedernos uno de sus dibujos como logo del club

A los miembros del club por su espíritu participativo

A todos los que se dignen asomarse a esta ventana