PAN DE LIMÓN CON SEMILLAS DE AMAPOLA, de Cristina Campos

«Dulce como el pan pero amargo como el limón»

Tal como expresa el titular así nos resulta la lectura de esta primera novela de Cristina Campos, autora procedente del mundo audiovisual y muy relacionada con el cine.
Dulce por la sencillez de su construcción (lenguaje fácil y desarrollo lineal), por la emotividad y ternura que transmiten sus personajes a pesar de sus dificultades y conflictos, por el tratamiento de múltiples temáticas clásicas (problemas de la amistad, de la familia, de la infancia, del amor, de la convivencia, de verdades y mentiras ocultas) y actuales (puntos claroscuros de la cooperación a la comunidad, de las herencias, del aborto y de la adopción, entre otros). Pero amargo porque en esta historia de mujeres hermanas con vidas separadas que tratan de reencontrase para desentrañar el secreto que encierra su herencia (móvil de la novela), se desprende un estilo ligero y predecible, en el que la autora nos informa con detalle de todas las características que definen a los personajes, sin dejar apenas que el lector construya sus propias “fantasías” sobre los mismos (algo que nos parece fundamental  en toda obra literaria); ni tampoco permite que ellos manifiesten lo que son o lo que piensan, sino que es la propia autora quien nos lo comunica. Incluso, el oculto secreto que parece encerrar la motivación principal de la historia es tan predecible que el lector se percata pronto del mismo.


Con estos ingredientes en 7 capítulos con las 7 recetas de cocina se “amasa” un pan fácil de comer para todos los públicos –como si ese fuese el objetivo latente en la escritura–. Bien es cierto que en las recetas de la vida y la cocina (al igual que en la literatura) hay componentes varios, y para que salgan bien se precisa paciencia, tiempo, dedicación, atención a las proporciones y amor. Hay que reconocer que mucho de esto ha puesto Cristina Campos al proponer un texto sobre la búsqueda de la receta ideal. Para aclarar secretos, para recuperar el tiempo perdido o lo que no hicieron, para superar los miedos y vivir en la verdad, su verdad. También observamos que ha puesto amor, mucho amor: la amistad, el fraternal, el materno-filial y la maternidad vivida de diferente maneras con el instinto o su falta, y hacia el entorno maravilloso de una isla afortunada. Quizás al final resulte un pan en el que predomina el sabor dulce sobre el amargo, lo que a algunos puede recordarles en lo  sentimentaloide a lo Corin Tellado o las telenovelas. Un pan al que no logra equilibrar su sabor ni siquiera la lágrima oculta que completa su receta perfecta.

León, Enero 2020

Vicente Morán y el club de lectura «caminodelibros.com»

 

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PAN DE LIMÓN con semillas de ampola

Cristina Campos

Planeta, 2016

 

 

Agradecimientos

A Pedro Sainz Guerra por cedernos uno de sus dibujos como logo del club

A los miembros del club por su espíritu participativo

A todos los que se dignen asomarse a esta ventana