NO, MAMÁ, NO de Verity Bargate

“SI, VERITY, SI”; “SI, MATTHEW, SI”.

Ser madre puede hacer brotar el instinto maternal a quien creía no tenerlo. O no.

Ópera prima escrita hace cuatro décadas cuya temática es totalmente comprensible para el lector contemporáneo y, por tanto, de candente actualidad: los roles de género, las expectativas y dificultades en la constitución y desarrollo de la feminidad en sus diferentes aspectos (hija, mujer, esposa, madre) y sobre los espacios de libertad en un contexto social masculino predominante.

Un pequeño texto (tan solo 178 pp) publicado en Edhasa en 1982 y ahora reeditado por Alba en la traducción de Mireia Bofill que cuenta la cruda historia de una enfermera cansada de ser esposa y madre que vive en el Soho londinense, que cuida de su otro hijo y amamanta a su pequeño vástago (del que hubiera deseado que fuera niña), que trata de superar una depresión postparto y la frustración de no tener hijas para darles “lo que su propia madre no le había dado”, que se desahoga leyendo en bucle el final de un libro de Graham Greene  (“quiero un amor humano corriente, corrupto”), a Virginia Wolf (el recién nacido se llamará Orlando) o la historia de amor poco convencional de “En Grand Station me senté y lloré”de Elizabeth Smart. Solo la recuperación de una amiga de juventud, ahora instalada al borde del mar, y sus viajes a visitarla con sus hijos (hijas) parece llevar luz a una vida que, en pocas páginas pone patas arriba muchas convenciones sociales y sentimentales.

Narrado en primera persona por una protagonista anti-heroína con una personalidad llena de claroscuros que nos cuenta como vive temas vitales como la maternidad ( y también la “hijidad”), la soledad, las expectativas, la relación de pareja, la amistad entre mujeres, el vacío existencial que se rellena con sueños imposibles y, lo que parece más terrible, la traición de los hombres unidos contra las mujeres.

Un relato estremecedor, desasosegante que la autora nos ofrece sin artilugios estilísticos, con un lenguaje directo, escrito “como de corrido”. Un libro honesto y doloroso, que nos habla de sueños rotos, de disfunciones en la asunción de los roles de género, de la fragilidad emocional condicionada por una historia de ausencias y de sus consecuencias máxime si se desarrollan en un medio hostil o no colaborativo.

Explora, desde una perspectiva feminista, temas como las relaciones dependientes en las que no queda amor, la maternidad no deseada, la individualidad de una mujer atrapada en su rol de hija, esposa, madre …. Un viaje a la ¿locura? materno-filial, a sus áridos desiertos, a sus zonas oscuras e idealizaciones, a sus infiernos. Protagonizado por una mujer herida en su ser psicológico, con cicatrices no bien curadas que, aunque la hacen ser humana, no deja a veces de ser contradictoria y autocompasiva. O lo que es más grave, regresiva hacia la infantilidad y, por tanto, más vulnerable a los avatares de la vida. Se convierte así en una víctima propiciatoria que, al no encontrar –ni tampoco buscar—una solución a sus insatisfacciones, con la culpa y la soledad como mediadoras, le conduce a crear  espacios temporales ilusorios (el cambio de vestimenta de sus hijos, por ejemplo) para mitigar sus deseos y carencias. Sin considerar las consecuencias emocionales que ello pueda desencadenar sobre su prole y el refuerzo de la opinión negativa –en cuanto que “no está bien”–que de ella va elaborando su entorno.

Para dar salida a su “enjaulamiento” psicológico pretende transformar una realidad insufrible con la creación de irrealidades que ayuden a soportar su frustración del rol al que parece estar sometida sin remedio. Pero con ello solo consigue  ofrecer una justificación al descalabro de actuaciones por parte de los actores predominantes que la rodean. Nos deja así la autora con el mal regusto de una problemática, no solo de género sino también de un ser humano herido, fatal resuelta, cuya víctima psicológica es finalmente recluida y tratada de acuerdo con las convenciones al uso, dado el peligro que puede representar tanto para su círculo social como para sí misma.

Verity Bargate escribió este libro de seguido, mientras sus dos hijos tenían varicela, lo que explicaría su estilo en bruto, apenas pulido, pero que da ese aire fresco y auténtico, como si estuviésemos leyendo un diario, escrito sobre la marcha sin pararse a reflexionar sobre lo que está transcribiendo al papel. Murió  de cáncer, 3 años después, temor que siempre le acompañó tras morir su madre con 40 años también de cáncer. En su biografía reconoce ausencia materna, pasando su infancia en internados y se casó dos veces, por lo que podría haber reminiscencias autobiográficas en este texto tan creíble y tan crudo.

León, noviembre de 2018

Vicente Morán y el Club de Lectura caminodelibros.com

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  NO, MAMÁ, NO.  Verity Bargate

  Alba Editorial, 2017; 176 pp.

  Colección «RARA AVIS»

Agradecimientos

A Pedro Sainz Guerra por cedernos uno de sus dibujos como logo del club

A los miembros del club por su espíritu participativo

A todos los que se dignen asomarse a esta ventana