«LA VIDA ANTE SÍ», de Émile Ajar

¿Se puede vivir sin alguien a quien querer?

Estamos ante una espléndida novela de un autor excepcional. Premiada con el Goncourt de 1975 bajo el pseudónimo de Émile Ajar tras cautivar a todos los jurados del país, luego se descubrió que era su segundo Goncourt (lo había recibido 19 años antes por “Las raíces del cielo” con su verdadero nombre: Romain Gary). Este controvertido episodio agrandó su prolífica producción literaria (más de 30 novelas, ensayos y memorias) no siempre alabada por la crítica. La un tanto novelesca vida de este autor judío lituano (1914) emigrante a Francia, rica en vivencias personales (fue diplomático y estuvo casado con la actriz Jean Seberg), sufrió depresiones y acabó pegándose un tiro al año del suicidio de su mujer (1980) tras revelar la verdad de su identidad en su obra póstuma “Vida y muerte de Émile Ajar”.

Publicada ahora en tapa dura por Plataforma Editorial y con la misma traducción original de Ana María de la Fuente (1989-2007) sigue mostrando las palabras y los giros con doble sentido tan maravillosos que pueblan esta deliciosa obra.

En la novela se plantean dos temas fundamentales: la mirada dese –y hacia—la marginalidad, que conlleva necesariamente una crítica social y la relación de cariño entre un niño musulmán huérfano (Momo) y la acogedora anciana Madame (Rosa); generaciones y culturas distintas. También se van a tratar otros subtemas como el de la vejez, la enfermedad y la eutanasia, la convivencia entre diferentes culturas y religiones, el concepto de familia, la solidaridad, los miedos, el juego de identidades,…. Sin llegar a la desesperanza pues nos muestra, a pesar de todo, un mundo solidario en dos niveles: el que representan los vecinos y amigos de Madame Rosa (a pesar de las diferencias culturales y religiosas) y el de la familia que finalmente acoge al niño protagonista.

Con una descripción de situaciones que podrían haber salido de “Los miserables” o de “Olivert Twist” y narrada en primera persona por el propio Mohamed (Momo) nos transmite, como no podía ser de otra manera, la visión de un niño. Así que a lo dramático de la situación se le une lo cómico de la percepción del mundo que tiene Momo, y la historia está plagada episodios terribles pero hilarantes, con un lenguaje directo, sencillo y coloquial tratado de reflejar la forma de hablar infantil. Un instrumento que el autor utiliza hábilmente para poner en su boca ( y en la de los otros personajes) multitud de sentencias y frases memorables que reflejan toda una filosofía de la vida.

De manera que, a través de la mirada de este pequeño musulmán que no ha conocido a sus padres, denuncia la sordidez del mundo que le rodea, mientras asiste a la ineluctable degeneración de la única persona a la que ha querido. La ironía y el humor, la ingenuidad y la ternura son el contrapunto de un relato que desgarra al tiempo que conmueve, una reflexión sobre la soledad, el racismo, la decrepitud y el poder enajenante del miedo. Una especie de humor negro ante la fatalidad. Su lectura acabará despertando reacciones y sentimientos diversos que nos “tocará” el corazón ante este sencillo, y quizá por ello complejísimo, canto al amor escrito con una sinceridad que desarma. El resultado es de una notable grandeza humana y belleza literaria. Por ello  recomendamos encarecidamente a que lo leas y disfrutes.

Vicente Morán y el club de lectura “caminodelibros.com”

León, marzo de 2019.

La vida ante sí

  LA VIDA ANTE SÍ

  Émile Ajar (Romain Gary)

  Traducción: Ana María de la Fuente

  Plataforma Ed. Ficción, 2007 (tapa dura)

Agradecimientos

A Pedro Sainz Guerra por cedernos uno de sus dibujos como logo del club

A los miembros del club por su espíritu participativo

A todos los que se dignen asomarse a esta ventana