DOCTOR GLAS, de Hjalmar Söderberg

«El hombre a solas con su introspección»

Libro señalado por Babelia como uno de los mejores del 2011 del autor sueco H. Söderberg (1849-1941), traducido y prologado por el poeta Gabriel Ferrater, quien recomendó su edición. Escrita en 1905 provocó importantes críticas por verter opiniones sobre determinados temas que ponían en evidencia la moral de la sociedad conservadora de la época.

Tras acudir a la consulta del Doctor, una mujer casada insatisfecha con su relación marital consigue implicarle en su malestar y en tratar de resolverlo. El argumento abordará las distintas soluciones que va buscando el médico para complacer a su paciente e incluirá una pequeña trama que nos llevará a una solución final un tanto perturbadora.

La utilización de una forma de diario en donde va reflexionando acerca de lo que sucede, piensa y decide, escrito además en un tiempo determinado (los meses de verano) resulta bastante original y hay quien detecta, en esa especie de sesiones de autoanálisis a las que se somete el personaje principal, un cierto guiño a los métodos froidianos que comenzaban a difundirse.

El Doctor Glas es un hombre inteligente y perspicaz, bien instalado en su nivel social, culto pero con algo extraño en su carácter que no parece permitirle encajar del todo y ser feliz en dicha sociedad. Hay siempre algo que le falta o que le sobra. Es solitario, célibe y ambiguo sexualmente, racional metódico, analítico, previsor, anticlerical y con total ausencia de culpa. La novela se desarrolla, más que en una acción, en un punto de vista: la forma particular de entender la existencia y el eje sobre el que gira toda la obra no es la trama (que la hay), sino la peculiar visión del mundo que nos muestra el Doctor. Esta particularidad, el extrañamiento de su personaje con respecto a lo que le rodea (familia, amigos, pacientes, compañeros de profesión, etc.) es utilizada por el autor para poner en evidencia a la moral y las acciones de la sociedad de la época.

Mediante las reflexiones sobre distintos aspectos que va intercalando por escrito en su  diario nos va exponiendo los detalles que definen el carácter del personaje desde su infancia con sus convicciones profesionales, sexuales, religiosas, morales y la importancia del amor. También le sirve al autor para opinar (a nuestro juicio avanzado para la época de primeros del siglo XX) sobre cuestiones vitales (el aborto, la eutanasia, incluso el asesinato justificado), o las relaciones sociales (la amistad, la familia, la educación, el amor-odio, la hipocresía) o el medio ambiente y la ciudad –con Estocolmo como marco– dentro de un racionalismo y naturalismo preponderante en los escritores de entonces (consecuencia de las teorías darwinianas sobre la evolución y el papel del hombre en el origen de la vida).

Glas está cargado de deseos reprimidos y está convencido de que nada encontrará después de la muerte, de que si no es dueño de si mismo no gozará de libertad y de que placer no significa felicidad. Cree en el derecho del hombre a llevar las riendas de su vida, a elegir su destino, a una educación libre, en la eutanasia para desahuciados porque quienes la necesitan atrasarían la evolución natural del hombre y piensa que las mujeres son víctimas de una educación nociva y atrasada que las hace infelices. Esas convicciones le llevan a intervenir activamente y sin remordimiento, para acabar realizando un acto punible mas o menos auto-justificado. Como si dicha acción (de omnipotencia por la posición en que la ejerce) fuese  más una consecuencia de la impotencia que subsiste en su desarrollo vital. Y que la insatisfacción “Schopenhauerana” derivada de su voluntad fuese el constituyente esencial en la vida de nuestro personaje.

Söderberg ha construido la novela a modo de diario con una escritura propia de un escritor realista, describiendo sus sueños, las impresiones y sentimientos que otros le producen, relatando pasajes de su infancia (la relación con sus padres) o analizando el sistema educativo bajo la tutela de la iglesia (la educación religiosa, llega a afirmar, es responsable de la sociedad cobarde, hipócrita, infeliz y conservadora en la que vive porque anula el poder de decisión de las personas). El modo de narrar es muy directo, no se anda por las ramas. El positivismo y el determinismo están muy presentes en sus novelas, pues incorpora elementos de la realidad histórica y autobiográficos y expone por medio de sus personajes los problemas morales que fluían en su entorno y lo afectaron directamente.

Una lectura, pues, más que recomendable.

Junio 2018

Vicente Morán y el Club de Lectura “Camino de Libros”

Doctor Glas, de Hjalmar Söderberg

Prólogo y traducción de Gabriel Ferrater

Ed. ALFABIA, 2011; 195 pp; tapa blanda

Comentarios (1)

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    Manuel Suarez

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    Se trata de una obra que, una vez más, refiere la situación trágica de la existencia humana, uno de los temas más reiterados en la literatura, en todas las formas del arte y sobre todo en la filosofía.
    El texto de H. Söderberg, en traducción de Gabriel Ferrater hace muy agradable la lectura,
    La angustia que produce a los personajes la conciencia de sus vidas, destrozadas por acciones derivadas de creencias morales y la suposición que otra elección más libre y acorde con su deseo hubiera proporcionado la felicidad, es el asunto central de la obra. Su presentación, un diario del Dr. Glas en el que va vertiendo el relato de los hechos notables de su consulta y sus vivencias.
    Las reacciones que en él Dr. suscitan, le enfrentan a dilemas profesionales cuya solución aumenta aún mas la tragedia en quienes acuden a él y en él mismo.
    El lector se ve en la obligación de afrontar también los dilemas que presenta el autor, para los que tampoco hallará la solución al contemplar el resultado, pues evidencia la insatisfacción permanente de la voluntad que hace, -en frase de Schopenhauer-, que la vida oscile entre el dolor y el tedio.
    Obra importante que suscitó en su tiempo, 1905, un notable escándalo en la sociedad sueca por sus planteamientos morales, que convirtió a Hjalmar Söderberg en uno de los más importantes escritores de la lengua sueca y que se nos ofrece densa en su contenido y envuelta en un lenguaje de buena literatura.
    M. Suárez

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