CHARLOTTE de David Foenkinos

«Cuando el arte sirve de protección al creador»

La reconstrucción de la corta vida de Charlotte Salomon, una pintora judía alemana que nació y vivió entre las dos grandes guerras mundiales, le sirve al autor para lidiar una vez más con el personaje de la pulsión de muerte, también presente en sus otras novelas como “Delicadeza” o ”Hacia la belleza” (es el tema de mi vida, afirma; he estado muerto y he vuelto, por eso estoy obsesionado con las historias de resurrecciones y de vida).
Pero dado que la protagonista destaca por sus capacidades artísticas, también le sirve para reafirmar (se-nos) que el arte puede ser una forma de salvación, para devolverle la vida a alguien a través de su obra.

En las novelas (y también en otras expresiones artísticas como el cine) las connotaciones victimistas del actor principal conllevan una fácil predisposición emocional del expectador hacia él, en un intento de compartir su sufrimiento. Esto mismo parece suceder con el caso de Charlotte. Un caso de excepcional calado en el que la víctima lo es en si misma, derivado de su impresionante historia familiar autodestructiva y de un contexto social como nacer en una guerra y morir en otra, con el agravante de pertenecer a una estirpe perseguida por la acción política. Si a ello añadimos el ahondamiento emocional que el propio autor reconoce haber puesto en la elaboración del libro ( interviene a veces como personaje y como narrador omnisciente), tendremos como resultado un texto que va a producir, sin duda, fuertes sentimientos.

El escritor parece ser consciente de este peso y nos ofrece una narración-crónica de la terrible vida de esta mujer, mediante una escritura original constituida por el fraseo punteado y discontinuo, como si de un poemario se tratara. Frases desnudas, escuetas y precisas, como hilos entretejidos manejados con destreza que construyen la historia en todo su contexto. Por otro lado, este tipo de estructura le sirve al lector como “pausas” en el chorro emocional que se va desencadenando. Una especie de alivio que el lector acaba agradeciendo y que le va a permitir visualizar el minucioso trabajo de costura en su conjunto.

Hay muchas historias escritas sobre el sufrimiento humano y el nazismo (las de Primo Levi  o la Lista de Schlindler , por citar algunas), pero esta es especial. Este libro nos habla de la pasión, la sensibilidad, el amor, la generosidad, la muerte siempre presente y, sobre todo, de cómo el arte puede dar sentido a una vida atormentada. Nos cuenta como Charlotte reunió una obra pictórica que, bajo el título de ¿Arte? o ¿Vida?, pintó de forma compulsiva representándose a si misma y a los seres más cercanos, con un colorismo expresionista que refleja de forma repetitiva los diferentes estados de ánimo. Cuadros a los que añadía comentarios escritos y que aún podemos admirar hoy en un museo judío de Amsterdam donde fueron depositados tras su recuperación.

Una vez más, el genio creativo resulta una “via de escape” para soportar el sufrimiento y sobrevivir, al menos intermitentemente, al desequilibrio psicológico tan condicionado, como el caso que nos ocupa, por las características ambientales (socio-políticas de la época) y familiares (una historia excesiva de muertes), todas ellas generadoras de destrucción.

León, octubre 2019

Vicente Morán y el club de lectura “Camino de Libros”.

megustaleer - Charlotte - David Foenkinos

Charlotte, de David Foenkinos

Alfaguara, marzo de 2015

Agradecimientos

A Pedro Sainz Guerra por cedernos uno de sus dibujos como logo del club

A los miembros del club por su espíritu participativo

A todos los que se dignen asomarse a esta ventana